Los clubs, espacios de reunión que aglutinaban a los fanáticos de las últimas tendencias musicales, comenzaron a erigirse sobretodo a partir de los ’80. En ellos han sucedido, suceden y probablemente sucederán, un sin fin de historias para no dormir, salvaguardadas por las fachadas de estos “templos” contemporáneos, que han llegado a alcanzar el estatus de legendarios. Desde Barcelona, el joven diseñador e ilustrador Pablo Benito, más conocido como PeBe, plasma en su serie Clubs esa emoción contenida y vivida dentro de estos templos, a través de unas ilustraciones magníficas de cierto aire futurista. Tan solo desplazando el centro de interés hacia el exterior de estos espacios, consigue despojarlos de ese efectismo sensacionalista que sería mostrar las historias de su interior.

Apolo

PeBe ha trabajado para diferentes marcas mostrando un estilo muy particular, que hoy en día, ya se reconoce con facilidad. Le caracterizan las composiciones vectoriales y los colores planos que desnudan su referente para quedarse con esa esencia que los hace únicos. A través de PeBeStore (http://www.pebestore.com/), su galería virtual, descubrimos este catálogo de clubs emblemáticos del mundo, que han sido clave en la consolidación de la música electrónica. Pebe elabora una hoja de ruta que va desde el Berghain en Berlín al Paradise Garage en Nueva York, pasando por el Apolo en Barcelona o el Trouw de Amsterdam, entre otros.

Tresor

Su forma de trabajar recuerda a esos pintores costumbristas que, tras tomar una fotografía, pasan horas trasladando esas impresiones naturales a sus lienzos. PeBe sigue ese mismo proceso, capturando primero las fachadas de los edificios para tener una idea clara de los colores y de las proporciones que tienen. Y a partir de ahí interpreta los espacios con una plasticidad muy especial. Sus ilustraciones muestran estos edificios con unos trazos limpios y precisos que parecen dejar en suspensión cualquier elemento que esté fuera de la imagen. Lo importante es la forma, el efecto que acaban creando sus dibujos, algo fantasmagóricos, y el uso de colores suaves integrados en una paleta cromática reducida y simple.

Razzmatazz

Al contemplar estas imágenes, uno puede pensar en las fotografías de Wim Wenders de fachadas de edificios, o en la serie de gasolineras de Ed Ruscha. No tanto en cuanto a forma, ya que están alejadas, sino, sobretodo, en cuanto al valor simbólico de la imagen. Estos clubs se convierten en iconos de un estilo de vida, apelando a la imaginación que siempre puede ir más allá de lo que se muestra en primer término. Estos espacios tienen algo de ese no-lugar que son las gasolineras, esos espacios fronterizos urbanos, donde siempre hay gente de paso, donde el ir y venir caracteriza y determina la constitución del espacio en sí.

pebestore

En la serie Clubs se reconocen dos de las pasiones del artista: la arquitectura y la música. Recientemente se expuso en la galería de Casa Quiroga en el barrio de Malasaña de Madrid, y el periódico inglés The Guardian se ha hecho eco de ella por su interpretación de la discoteca Fabric de Londres. Parece evidente que Pablo despierta interés más allá de los círculos musicales y artísticos, y seguro nos seguirá sorprendiendo.

Berghain