Hand with smartphone taking food photo of fresh healthy breakfast with cup of coffeeSi está leyendo el blog de Fotolia hay una probabilidad muy alta de que sepa suficiente de fotografía como para conocer la aplicación para iPhone y Android que se ha convertido en sinónimo de fotografía móvil: Instagram. Una red social basada en compartir imágenes con más de 150 millones de activos usuarios al mes, entre las que se encuentran figuras del calado de Barak Obama o Justin Bieber.

La aplicación permite a cualquier hacer fotos con su móvil y aplicarle al momento una serie de filtros con nombres tan ambiguos como ‘Earlybird’, ‘Nashville’, o ‘Mayfair’. También dispone de herramientas sencillas que permiten cambiar el contraste, ángulo o exposición de la imagen, accesibles en la palma de la mano. La facilidad y velocidad a la que los usuarios pueden compartir sus fotos en esta plataforma pública ha propiciado el crecimiento de esta red social, que fue adquirida por Facebook en 2012 por 1 000 millones de dólares.

Hashtag concept.Además de por haber alimentado la “epidemia” de ‘selfies’ que ha contagiado al 99% de la humanidad, Instagram ha recibido numerosas críticas tanto de de fotógrafos profesionales como de editores por igual. Uno de los puntos clave de estas críticas lo recogió Kate Bevan en un artículo para The Guardian, en el que declaraba que Instagram es la antítesis de la creatividad. El uso masivo de los filtros ha conseguido crear un tipo de foto ‘hipster’ genérica que pierde todo tipo de individualidad o sentido que pudiera tener.

Handsome man outdoors portrait with a retro vintage instagram fiLa popularidad de Instagram parece incluso ilógica, ya que supone un paso atrás en tecnología de cámara. Las cámaras de los móviles han evolucionado bastante, mejorando las lentes y la calidad del enfoque, y los usuarios de Fotolia Instant son capaces de vender imágenes tomadas con sus móviles a profesionales. Sin embargo, atiborrar de filtros las imágenes, usando algunos como ‘Amaro’, que parecen llevar las imágenes de Instagram a aquellos días de cámaras móviles de menos de 2 megapixeles.

summer joyLos defensores de Instagram acusan a los detractores (haters) de esnobismo. Quizá el hecho de que Instagram pueda crear un simulacro de edición profesional pulsando un botón afecta tanto a fotógrafos profesionales como a editores de imágenes, que prendieron a realizar esas imágenes acumulando años de experiencia. Esa misma paranoia afecta a ciertos fotógrafos que temen que Instagram sature el mercado de imágenes que provoquen una devaluación de la fotografía profesional. Teniendo en cuenta que una parte fundamental de la fotografía profesional es ser creativo e innovador no debería resultar difícil para los fotógrafos profesionales sacar pecho y destacar sobre una imagen genérica tipo Instagram.

old photo frames and camera on rustic wooden backgroundOtra de las críticas más comunes a Instagrám, aparte de masificar la cultura hipster, tiene que ver con su dudosa política de privacidad. Instagram se reserva el derecho a utilizar o revender cualquier imagen subida a su plataforma a anunciantes, desarrolladores web y demás sin tener que compensar económicamente al fotógrafo. Si esto te parece un problema, por favor, hazle un favor al mundo y deja de subir tus falsas polaroids a Internet con etiquetas como ‘#tagforlikes’ para que todo el mundo las vea… y #problemaresuelto.

LandscapeAsí que aunque pueda resultar algo irritante para muchos, saturando de imágenes genéricas de gatos, postres, selfies y pies Internet, Instagram recibe más críticas de las que merece. Como fotógrafo profesional no es difícil destacar de una comunidad de aficionados compuesta principalmente por adolescentes que abusan de la etiqueta #precioso. Una aplicación que simplemente permite a sus usuarios compartir imágenes borrosas no debía considerarse como una amenaza a la fotografía profesional o artística.

Artículo de Sam Bradpiece

Young fashionable hipster Hispanic man  taking a selfie